Parecía imposible que algo similar a un corralito llegase a Europa, pero la realidad es que lo tenemos mucho más cerca de lo que pensábamos. La noticia de hoy sobre Chipre es sólo un globo sonda, han lanzado cifras que quitan el hipo sólo para poder rebajarlas dentro de unas semanas y que así parezca que la cosa no es tan grave.

Pero que un grupo de políticos a los que nadie ha elegido en unas elecciones (me refiero al Eurogrupo) decidan congelar los ahorros de los ciudadanos para así pagar los préstamos a las entidades bancarias, me parece un disparate. Y lo peor es que hay tan poca educación financiera en nuestra generación que la gente no sabría ni cómo actuar.

Esta mañana me preguntó un compañero sobre qué haría yo en esta situación, lo que está claro es que en esos casos lo importante es tener la información a tiempo. Si se rumorea que van a congelar nuestros ahorros bancarios, lo mejor es invertirlos en bolsa en un valor estable, sin especular mucho, pero que te permita tener “escondido” algo de dinero hasta que lleguen mejores tiempos, además, siempre estará el efecto dominó y mucha gente hará lo mismo, lo que ayudará a la Bolsa a recuperar valores que perdió hace 5 o 6 años.

Otra opción es comprar algunos “cacharros” a buen precio en la red, y durante unos meses vivir a base de anuncios web donde vas vendiendo esos gadgets poco a poco y poder recuperar así lo “ahorrado”. Pero ojo, no vale comprar cualquier cacharro porque, por ejemplo los electrónicos,  se quedan anticuados muy rápido, cuando digo “cacharros” (no sabía qué término usar para algo más general) valdrían también por ejemplo guitarras eléctricas, algo que siempre puedes vender a buen precio porque el mercado de segunda mano es muy activo.

La ventaja de vender estos cacharros es que lo puedes hacer desde internet y en cualquier lugar del mundo, con lo que evitas quedarte encerrado en una economía como la española que se congelará durante meses (sino años).

Por ahora el corralito es sólo una posibilidad, pero siempre es bueno tener pensado un plan B por si la cosa se tuerce.