Partido amistoso entre el AC Milan y el Pro Patria, el nigeriano Kevin-Prince Boateng, jugador del Milan, recibe gritos e insultos racistas cuando coge el balón en la banda izquierda. El jugador harto de los gritos agarra el balón y lanza un pelotazo hacia la zona de la grada que le estaba insultando. El árbitro le expulsa por dicha acción y abandona el campo. Pero también lo hacen el resto de compañeros del Milan en señal de repulsa por este acto xenófobo. Lo mejor es la reacción del resto de espectadores que aplaude el gesto del Milan.

Si este tipo de gestos fueran más habituales ante los racistas del fútbol, entonces de verdad se empezaría a atajar el problema de raíz. Cuando un tío haya pagado 100€ para ver un partido del Real Madrid, al primer grito racista hacia Marcelo se fueran todos los jugadores al vestuario, ya verás como se lo piensa la próxima vez antes de hacer el mono.