Tenemos un problema los padres de ahora. El consumismo nos lleva cada año por estas fechas a consumir en exceso toda clase de juguetes que los niños han visto en la tele. Y como sea hijo único, la cosa es todavía peor porque se acumulan los regalos de los padres, abuelos y tíos. El resultado es que el día 6 de enero el niño se encuentra con una montaña de juguetes nuevos, sin contar con los que ya tiene y que no juega con todos porque no tiene tiempo.

Pero hay iniciativas fabulosas como son los intercambios de juguetes. Por suerte, aquí en Argentona donde vivo, cada año antes de que comiencen las compras navideñas, se hace un intercambio de juguetes. La cosa funciona de la siguiente manera:

  1. Cada niño lleva 2 juguetes, uno para intercambiarlo y otro para donarlo a un niño que no tenga recursos.
  2. Se colocan todos los juguetes recibidos en la grada de una de las pistas deportivas, y hacen colas según los distintos grupos de edad.
  3. Después cada niño, acompañado por una monitora, elige un juguete que se lleva a casa. Los primeros de la cola tienen más ventajas por tener más donde elegir.

Eso es lo que hemos hecho hoy nosotros y la cosa ha salido genial. Hemos llevado un saco de peluches y muñecos con los que ya no juega mi hija. Esos eran para donarlos (si, la idea es donar uno, pero ella ha dicho que “así el niño pobre no se aburre de jugar siempre con el mismo peluche”, literalmente me dijo eso) y luego llevábamos una bici de las que no llevan pedales, y que ya se le quedó pequeña.

Nos dieron un ticket y nos fuimos a hacer cola con mucha antelación, de hecho éramos los segundos y pudo elegir bien entre cientos de juguetes que había en la grada. Las fotos son del año pasado, esta vez había todavía más, y colocados por grupos de edad, desde 0-3 años, 4-5 años, 6-7 años, 8-9 años y +9 años. Con esta llevan 7 años haciendo este intercambio de juguetes solidarios y me parece un ejemplo a seguir en todos los colegios de España.

Pese a la crisis todos los niños tienen juguetes de sobras, muchos ni los miran en todo el año. Pues con esta forma de educar en el consumo responsable todos salen ganando. Los niños aprenden a no acumular juguetes que no usan y los padres que más lo necesitan pueden llevarles regalos sin gastar dinero. Sólo hay que cumplir unos requisitos de ingresos mínimos para poder acogerse a este intercambio, sin que los niños se enteren de nada. Y los juguetes suelen estar en perfecto estado, no aceptan rotos, muchos llegan en sus cajas originales sin abrir porque ese año los Reyes Magos trajeron muchos a la vez y ese quedó olvidado en algún rincón.

Intercambio de juguetes

 Para llevar a cabo esta iniciativa es tan sencillo como organizarlo desde el AMPA de tu colegio. Un fin de semana antes de las navidades pides a los padres y niños que lleven a las pistas del cole (o un sitio similar donde tengáis gradas o escaleras grandes) dos juguetes. Uno para donarlo y otro para intercambiarlo. Los padres con menos recursos reciben un ticket por cada hijo y se presentan ese día como cualquier otro niño.

Haciendo filas por grupos de edad y siempre acompañados uno a uno por monitores (si no sería aquello una jungla donde el niño más rápido y fuerte se llevaría el mejor juguete) van eligiendo qué juguete se lleva a casa.

Ideas para acompañar la mañana? Hacer una chocolatada gratis para repartir entre los asistentes, así se combate mejor el frío que hace en estas fechas. Hoy hacía un frío horrible y este vaso calentito ayudó a pasar mejor el rato.

Espero que esta iniciativa os guste y podáis llevarla a cabo en vuestros colegios, estáis a tiempo de celebrarlo antes de las vacaciones navideñas, seguro que muchos padres que lo están pasando realmente mal este año os lo agradecerán. Y también vuestros hijos que descubrirán cuantos juguetes tenemos de sobra en casa y que pueden hacer felices a otros niños.