Para muchos este #EBE ha sido una de los mejores de las 7 ediciones que ya se llevan celebradas en Sevilla. La mezcla de ponencias, charlas técnicas, talleres, espacios de networking y las charlas en los pasillos hacen de este evento uno de los mejores de cuantos se celebran en Europa.

Es cierto que aquí no verás a los nº1 de las grandes empresas tecnológicas europeas; también es cierto que muchas de las charlas eran publicidad encubierta de los que vinieron sólo a vendernos la moto o a hablar de su libro. Pero la mezcla permitió que a los que no les apetecía ver a Nacho Escolar vendiendo su nuevo diario digital se fueran al hall a tomar una cerveza gratis mientras charlaba amistosamente con alguien que acaba de desvirtualizar.

Porque ese es el gran valor del EBE: su mezcla de lo tecnológico y lo social. Un fin de semana en Sevilla que te permite disfrutar, reír, conversar, desconectar de tu día a día, mejorar profesionalmente, aprender trucos de otros con más experiencia que tú… Súmale a todo eso el hecho de celebrarlo en una ciudad con una oferta de ocio y gastronomía tan rica como Sevilla. Muchos ya van al EBE sólo por la ruta de la tapa y por la fiesta del sábado por la noche.

Este #EBE12 ha sido mi segunda edición, el año pasado fue toda una novedad y me sentí un poco perdido y fuera de lugar. En esta ocasión, tal vez por volver a su sede habitual, el Hotel Renacimiento, ha sido mucho mejor. Las salas eran amplias, la red WiFi mejoró mucho respecto al año pasado. La oferta era más amplia y los actos publicitarios que organizaron los patrocinadores en las zonas anexas fueron todo un éxito. Esa barra de Vodafone invitando a lo que quisieras tomar con sólo pagar enviando un tuit fue un pelotazo. No sé si al tipo de la barra del hotel le hizo mucha gracia, pero a los asistentes nos sirvió de excusa perfecta.

Y como siempre, el networking (el pasilleo como yo le llamo) fue lo mejor. Al terminar una charla en la sala amarilla te ibas a la sala azul a escuchar la siguiente y te cruzabas con alguien que te reconocía de twitter. Un saludo más o menos afectivo en función de la confianza que te tenga, algunos abrazos efusivos, un par de besos bien puesto si la protagonista es una chica… Y a tomar algo que invita Vodafone. Creo que esto fue lo que más hicimos durante el fin de semana. Y fue todo un acierto.

Poder desvirtualizar a tanta gente con la que charlas a diario vía twitter es emocionante. Con algunos haces mejores migas que con otros, cosas de la química, pero siempre es divertido descubrir que ese gurú es más gordo y bajito que tú.

De esta edición me quedo con la sesión inaugural que dio Pau García-Milà, la de clausura estuvo también muy bien por parte de José Antonio Pérez. Algunos talleres para sacar mejor provecho de tu cuenta twitter también estuvieron muy bien pero la sala verde se quedó pequeña, el interés era mayor que el de las supuestas grandes ponencias donde los “expertos” en realidad venían a vendernos la moto (véase la charla de Bananity, en la sala amarilla, la más grande, que estuvo medio desierta durante su presentación).

Muchos pensaban que Evento Blog España había tocado techo y estaba en decadencia. Todo lo contrario, la irrupción de Twitter ha supuesto una nueva inyección de participantes que están dispuesto a hacer suyo un evento que en principio estuvo destinado a blogueros. Esta evolución social es el salvavidas del EBE. Y por supuesto siempre hay que reconocer el enorme trabajo de Luis Rull y compañía, que pese a la crisis han logrado mantener vivo un evento tecnológico-social al que siempre dan la espalda las empresas andaluzas. Enhorabuena chicos.

Nos vemos en el próximo EBE.