Es curioso, la de gente que se ha empezado a preocupar de pronto por el futuro de una supuesta Cataluña independiente. Como los partidos independentistas sólo sacan a la luz las posibles ventajas y beneficios que obtendrían los catalanes si tuvieran un estado propio, hay muchos que lanzan advertencias sobre lo mal que lo pasarán los pobres catalanes lejos de la protección de España.

España y Cataluña ya no se entienden

Y algunas de estas advertencias son la mar de graciosas en algunos casos. Unos dicen, como primera desventaja, que el Barça perdería su potencial al dejar de jugar la Liga BBVA, y que pocos jugadores querrían seguir jugando en la futurible Liga Catalana. Bueno, se entiende que den estos argumentos los que se pasan todo el día leyendo el Marca como diario de cabecera.

Otros en cambio amenazan con algo peor, con que Cataluña se convertiría en Kosovo, o algo peor. Un país sin relaciones comerciales con nadie, abandonado a su suerte, ahí, solito y triste. Ains, que penita me está dando.

Y decía que es curioso porque hasta el día de hoy lo que haya sucedido en Cataluña no le interesaba en absoluto. Si aquí se necesitan inversiones del estado para poder seguir haciendo funcionar a una de las locomotoras industriales de Europa, eso ya ni les interesa. Si aquí no hay fondos para hacer frente a toda la inmigración, eso también se la pela. Pero si Cataluña decide navegar por su cuenta, entonces todo el mundo piensa por el bien de los catalanes, eso mismos que hasta hace 2 días eran unos insolidarios que estaban todo el día pidiendo dinero y queriendo ser más que los demás.

Yo lo veo desde dentro, pero con suficiente perspectiva después de haber vivido casi 30 años fuera de Cataluña. Y me produce vergüenza, bochorno, incluso diría que risa, ver a gente que durante años y años han insultado a los catalanes, les han dicho mil veces que se vayan de España si no estaban a gusto aquí, y ahora se hacen cruces cuando el puto catalán dice que se va de verdad.

En 8 años viviendo en Cataluña me he hecho mi propia metáfora para entender la situación de lo que pasa entre Cataluña y el resto de España. Si España fuera un pueblo, Cataluña sería el polígono industrial que está a las afueras. Ese polígono es una de las fuentes de riqueza del pueblo, crea trabajo y albega muchas empresas que exportan a otros pueblos. Llega un día en que el polígono pide que le hagan mejores carreteras de acceso para los camiones que entran y salen del polígono, pero el pueblo se gasta el dinero en un manto nuevo para la virgen o en peatonalizar la zona comercial del centro. El polígono acaba construyendo él mismo la carretera y la mantiene con peajes. Mientras hacen nuevas carreteras en el resto del pueblo para que todo el mundo tenga derecho a ir por autopista.

Ya sabes por donde voy, verdad? Con el tiempo ese polígono decide separarse y convertirse en su propio pueblo, para gestionar a su manera los recursos que necesita. Claro, en ese momento los del pueblo lamentan que se vayan, les dicen que se van a quedar sin poder jugar en el campo de fútbol nuevo, que no podrán celebrar las fiestas de la patrona, etc… Cuando en realidad los del polígono lo que buscan es otra cosa, tan sencillo como sacar todo el provecho a una situación ventajosa por su capacidad de producir y generar empleo.

Luego ya te encargas tú de meter ahí con calzador el sentimiento nacionalista de cada uno, pero en realidad, a la hora de la verdad, aquí todo se trata de dinero.

Esta crisis ha sido el empujón definitivo que ha convencido a muchos hasta ahora sólo nacionalistas, a que es necesario dar un paso más allá y comenzar a preparar el camino de una Cataluña como país independiente.

Espero que mi metáfora te ayude a que dejes de decir tonterías sobre lo mal que lo pasaría Cataluña si se independiza. Ponte en el lugar del que llevas año llamando puto catalán a ver qué te parece la situación actual y si se podría hacer algo por mejorarlo.

No seré yo quien luche por la independencia de Cataluña, pero lo que no aguanto son las sandeces, los tópicos y el odio visceral.