Atentos a la cara del dueño de esta tienda de guitarras. Entra un chaval con su padre, prueban una guitarra y se pone a cantar. Los 10 primeros segundos son un poema, el dueño de la tienda con la boca abierta flipando ante lo que está viendo.

El chaval se llama Brendan MacFarlane y después de aquello consiguió grabar su primer disco. Que le cuiden mucho, tiene una voz fabulosa. Ya veremos que pasa cuando le llegue la pubertad, pero hasta entonces que nos deje disfrutar de ese torrente que le ha dado la naturaleza.

Y como bien me dijo @davidparadela:

El que más mola es el tío de la gorra de detrás, comiendo tallarines sin inmutarse