Hoy hablo en nombre de todos esos cientos, tal vez miles, de maridos/padres que se han quedado sin un derecho universal: poder ver la tv. Es un derecho al que hemos renunciando en parte voluntariamente, apareció en nuestras vidas internet y ocupó casi el 100% de nuestras horas de ocio (sin contar los fines de semana).

La televisión pasó a convertirse en un duopolio en manos de tu mujer y de tus hijos. Unos están todo el día viendo dibujos animados y tu mujer intercala los programas del corazón con las series a las que está enganchada. Tu mientras pasas horas en internet consumiendo de todo, muy variado eso si, pero mezclas ratos leyendo webs, otras retocando fotografías, compartiendo enlaces en Facebook, leyendo lo que se comenta en Twitter, visitando tus foros favoritos…

De pronto llega el Eurobasket y pides tener tu cuota de tv para poder ver los partidos. Eso es casi un acto de guerra, el duopolio no acepta este tipo de sublevaciones. La primera respuesta es:

Tú ya tienes internet, la tv para nosotros.

Y te tienes que callar. Al final te tienes que callar porque no te planteas un cambio de cromos, la tv por internet. Yo sin internet? Ni loco. Y claro, aceptas seguir manejando la nueva caja tonta en la que se ha convertido la pantalla desde la que accedes a internet.

Podrías protestar, claro. Montar una acampada en el pasillo y gritar:

No nos representan! Más documentales y menos telebasura!

Pero la respuesta ya la conoces de sobras:

Tú ya pasas muchas horas en el puto ordenador, no querrás además monopolizar la tele, no?

Y te vuelves a callar. Es un sentimiento de impotencia que está marcando a los varones que crecimos en los 80’s y que ahora que ya tenemos nuestra propia familia hemos perdido cualquier atisbo de mando en plaza.

Te imaginas explicarle a tu abuelo (D.E.P.) que en casa no puedes poner la tele cuando a tí te parezca, tú que eres el hombre de la casa, el macho dominante, el cabeza de familia, el que gana más de la pareja… Lo mismo hasta te pega un coscorrón por gilipollas, pero no sabrás darle una explicación.

Así que hago un llamamiento a todos esos maridos/padres desposeídos de su derecho a ver la tele cuando quieran. Poder hacer sillón-ball todo el domingo y tragarse desde los entrenos de las motos hasta el resumen de los goles de Estudio Estadio. Somos hombres, somos el género fuerte, somos machos, somos muchos, luchemos por nuestros derechos. NO SIN MI TELE!!!

(Divagación surgida de compartir un part de tuits con @bonhamled, otro marido/padre oprimido como yo.)