La fauna que habita internet es diversa, compleja, pero también muy interesante de observar. Cambia mucho el punto de vista en función de lo activo que eres, si eres un generador de contenido o un lector activo. Los primeros están sometidos a la crítica y los segundos cada vez tienen más criterio para ser más agudos en sus análisis.

Y luego existe otra variedad de internauta que es el Wannabe, lo que comunmente bautizamos aquí como un “quiero y no puedo”. Personajes que sueñan con ser algún día como muchos de sus héroes 2.0. Quiénes son esos héroes 2.0? Pues los personajes cuya reputación les ha hecho ganarse amigos y enemigos a partes iguales: Enrique Dans, Ignacio Escolar, Ricardo Galli, Martin Varsavsky, Eduardo Arcos… Todos han hecho méritos para haber llegado al lugar que ocupan, unos por ser pioneros, otros por su valía profesional, otros por ser visionarios… Dejemos de lado si te gustan, si te caen mejor o peor. Todos tienen una carrera profesional que respalda el lugar que ocupan en la internet hispana.

Lo que me llama más la atención de todo este tema es que hay gente que discute por defender a estos personajes, con otros que discuten para atacarlos. Ni unos ni otros conocen en persona a esos “famosos”, pero deciden perder parte de su tiempo libre en defender y/o atacar lo que dicen sus gurús en sus respectivos blogs.

No sé quién me parece más patético, si los que atacan o los que defienden. Vale, soy siempre más de sentir lástima por los quijotes que defienden a personas a las que no conocen. Y aquí está la clave de todo, los defensores acérrimos suelen ser “Wannabes”, gente que admira a esos personajes porque sueñan con ser algún día un gurú para otros como él, pero no han descubierto todavía que no es oro todo lo que brilla y que la “aura 2.0” suele ser más humo que otra cosa. Pero mejor acudir a la Wikipedia, donde los Wannabes tienen entrada propia que les define muy bien:

El wannabe es una persona con mucho entusiasmo e interés que usualmente busca mantener buenas relaciones con los expertos en la actividad que le gusta; para llegar a ser igual que ellos. Es una persona que se preocupa por informarse, se suscribe a boletines, postea en foros, hace muchos contactos, utiliza y busca herramientas que le sirvan para practicar y aprender más y poder llegar a ser igual a las personas que admira.

Hace tiempo leí una discusión en el blog de uno de esos personajes (con los que ya he tenido mis propias refriegas, nada importante) y sentía que estaban hablando de una religión más que de un bloguero. Utilizaban términos como “lo que te pasa es que le tienes envidia”, “nunca podrás estar a su altura”, “si no te gusta no insultes y déjanos disfrutar a nosotros de todo lo que explique él”… Estoy seguro que si el personaje lee esos comentarios en su blog, un día, y otro, y otro, y otro, al final acaba creyendo de verdad que es la reencarnación del mesías  en forma de gurú 2.0.
En mi caso como lo que leo habitualmente son críticas e insultos podría pensar precisamente lo contrario, que estoy equivocado en todo lo que pienso, que no tengo criterio, que no sé de lo que hablo, que no tengo dignidad ni derecho a seguir escribiendo en mi blog.

Pero en ésto influye mucho nuestra personalidad, si nos afectan las críticas (claro que afectan, otra cosa es que nos hagan cambiar de opinión) o si esperamos siempre un comentario positivo para confirmar que teníamos razón.

Cuando decides compartir una opinión o haces una crítica es para explicar tu punto de vista. Una vez lo dejas en manos de los lectores tienes que aceptar lo que venga (salvo insultos gratuítos y amenazas, por ahí nunca paso). Da igual el tema que hayas tratado, siempre estás exponiendo tu visión, con errores y aciertos a partes iguales. Peeeero, ojo si lo que estás criticando entra en contradicción con lo que defiende el gurú 2.0, porque su horda de defensores vendrán a por ti. Lo he vivido en mis propias carnes cuando criticaba los defectos del movimiento #15M, un tema donde había unanimidad de opinión entre los gurús 2.0 más conocidos.

 

 

Ahí es donde los Wannabes sacan su lado más salvaje. Atacan, insultan, menosprecian… Y lo peor es que nadie les envía, sale de ellos mismos acudir en defensa de su gurú de cabecera. En parte actúan así porque sueñan con que llegue el día en que sean ellos parte de ese selecto grupo de gurús 2.0, y alguien salga en su defensa cuando le lleven la contraria. Oye, allá cada uno con lo que haga con su vida, pero quizás dejarían de actuar así si tuvieran una aplicación en el móvil que le mostrara el nivel de ridicúlo que están alcanzando con tal actitud.

Si has llegado a leer hasta aquí es porque eres de mi cuerda, de los que no pierde el sueño por lo que escriban los gurús 2.0 (a la mayoría ni les leo), a pocos les sigo vía Twitter. Pero si todavía te sulfuras por el último comentario de ese gurú 2.0 que tienes atravesado, hazme caso, deja de seguirle, deja de leer su blog, no entres al trapo. Nadie te va a pedir que salves su alma, deja que los que están equivocados sigan equivocados.