Con la tasa de desempleo que tenemos en España hay que buscar medidas que frenen esa cifra como sea. A falta de políticas globales, nos toca a cada uno de nosotros, tomar algún tipo de decisión personal sobre el tema.

Cómo pretendes encontrar trabajo? Tienes muchas maneras de intentarlo, comenzando por enviar c.v. a diestro y siniestro, apuntarte en los portales de empleo, recurrir a alguna E.T.T., tirar de agenda y que algún familiar te eche una mano haciendo una llamadita…

Pero antes de llegar a ese extremo hay que empezar la casa por los cimientos. Para empezar, de qué quieres vivir el resto de tu vida? Hay algún tema sobre el que te gustaría saberlo todo o hay algo en especial que se te dé bien y al que le dediques todas las horas que tienes libres? Estamos hablando de algo en concreto o me vas a contestar que pensabas en internet cuando te hacía la pregunta?

Has parado a sumar cuanta gente está rivalizando contigo por un puesto de trabajo? Empieza a pensar cuanta gente tiene tu misma formación académica en tu ciudad. Ahora calcula cuantos tienen más formación específica que tú y cuantos ya tienen algo de experiencia laboral sobre el tema.

Si colocas a todos estos candidatos en fila verás que te encuentras casi al final del todo porque cumples con unos mínimos, pero nada más.

Está en tu mano adelantar puestos en esa fila a través de la formación complementaria y buscando experiencia laboral anexa. Pero como ambas cosas están complicadas en este momento tienes que tomar una decisión.

Podrías hacer como en el supermercado y cambiarte de cola. Buscar una donde no haya tanta gente, donde sea más complicado alcanzar esos requisitos mínimos, o donde a poca gente le guste desarrollar su carrera profesional.

Volvemos a lo de siempre: todo el mundo quiere trabajar en una oficina con internet y aire acondicionado, pero con un 43% de paro juvenil hay que echar abajo estos tópicos recurrentes y mirar otras opciones. A todos les gustaría bailar con la más guapa, pero guapas hay pocas, y entre las feas siempre podrás encontrar alguna que no la encuentres del todo fea (disculpad mi ejemplo machista, pero lo entendéis todos).

Y qué hacer si todavía estás en etapa de formación, si todavía no has llegado al momento de decidir qué vas a hacer con tu vida? Te recomiendo que recurras a dos posibilidades: conviértete en un experto o en un especialista.

En un mercado laboral saturado de licenciados universitarios, o te decantas por algo muy concreto o no llegarás a tener un trabajo en toda tu vida. Y cuando digo concreto me refiero a un sector productivo complejo, que cueste trabajo, esfuerzo y horas de estudio para lograr dominarlo y comprenderlo.

Una vez que lo has localizado, y siempre en función de tus capacidades, debes convertirte en un especialista del tema. No, un especialista no es lo mismo que un experto. Un experto es el que más sabe de un tema, y un especialista es un trabajador que domina muy bien una faceta de una línea productiva. Llegar a ser un experto está al alcance de unos pocos, eso también debes tenerlo en cuenta, y que siempre habrá alguien que sepa más del tema que tú. Siempre.

En las empresas se solía contratar a un hombre-orquesta, que lo mismo te hace fotocopias que te coloca la escayola del techo. Pero a medida que se van especializando las tareas productivas, esos “manitas para todo” dejan de tener su sitio.

Que si, que las empresas intentarán tener cubiertos todos los frentes con el menor número de trabajadores posible, pero eres tú el que debe huir de ese tipo de empresas. Busca una que contrate especialistas para cada tarea. Fórmate, aprende y practica más que nadie sobre esa tarea. Llegarás a convertirte en indispensable.

Hoy escribo este artículo para mostrar a algunos amigos y conocidos que todavía hay luz al final del negro túnel que supone el desempleo de larga duración. Cuando no trabajas tu mayor activo es el tiempo, en tu mano está saber invertirlo jugando al Farmville o especializándote en algo en especial.

Por cierto, hoy en día consigo poner cada día un plato sobre la mesa porque hace 6 años decidí convertirme en un especialista en mi empresa. Actualmente soy el único que desempeña mi trabajo en una multinacional con 200 trabajadores en España y 52 delegaciones en todo el mundo. Y viendo los números de la productividad, estoy seguro que he acertado.