¿Cómo sabes que ha comenzado la campaña electoral en tu pueblo?

¿Cómo sabes que ha comenzado la campaña electoral en tu pueblo?

Vas caminando con tu hija un domingo por la mañana, te diriges a comprar el pan y el diario. Te cruzas con un señor alto, vestido de traje, gafas con una montura “fashion”. Ese señor se te acerca, te da la mano y te saluda efusivamente. Acaricia la cabeza de la niña, le pregunta por el cole y se marcha sonriendo.

No sabes quién era pero al llegar a la panadería ves su foto colgada de una farola. Es un “alcaldable” que no habías visto hasta ese día, que nunca te han presentado, que no sabe quién eres, ni quiere escuchar lo que tienes que decirle.

Sales de la panadería, donde has comentado la jugada con la panadera. Ella te explicó que todos los candidatos han entrado ese día en la tienda a saludarle efusivamente. Uno de ellos llevaba fotógrafo y se ha hecho la foto mientras le daba la mano.

Entras en la papelería a comprar el diario. Hay una señora que está tapando las portadas del diario La Razón, coloca encima ejemplares de Público. No quiere que se vea la foto. Compro el diario y salgo por la puerta, justo en el momento en que otro señor desconocido, enchaquetado pero sin corbata (importante detalle), se acerca, me da la mano, me da los buenos días, acaricia la cabeza de la niña, le pregunta por el cole y se marcha.

Comienzo el camino de regreso a casa y la niña me pregunta por los dos señores que hemos saludado. Al pasar por la plaza vemos un grupo de personas regalando chocolate caliente a los ancianos que se acercan a la mesa, donde además del vaso de chocolate les dan el sobre con el voto de su partido.

Una chica se acerca y me ofrece una bolsa con globos, bolígrafos, lápices “para que juegue la niña”. Acepto el “regalo desinteresado” y al pasar por la primera papelera vacío el contenido, me quedo con los bolígrafos y tiro el resto a la basura. Ahí acaban parte de nuestros impuesto en cada campaña electoral, en la basura.

Al llegar a casa veo que en el parabrisas del coche tengo 2 hojas de publicidad electoral de partidos rivales. Toca sacarlas y tirarlas a la basura, valga la redundancia.

Dice mi hija que mañana en el cole contará a la maestra que papá conoce a muchos hombres “importantes” y que le regalan cosas por la calle. La pobre piensa que soy famoso. Cuando vuelva le explicaré que en realidad nos estaban intentando robar nuestro voto, no lo comprenderá porque es pequeña, pero poco a poco entenderá que durante la campaña electoral los políticos juegan a hacernos sentir importantes, después de votar no valemos nada.

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