Si observamos el ambiente de trabajo que hay en las empresas más importantes de internet, suele coincidir que existe un ambiente relajado. Seguro que alguna vez has visto las fotos de las oficinas de Google y has flipado tanto como yo al ver que tienen videoconsolas, futbolines y hasta un tobogán.

Bueno, dejando de lado que esos alicientes se utilizan para que los trabajadores no necesiten salir del puesto de trabajo ni para desconectar, también ayudan a crear en general un ambiente distendido. Nadie dice que para trabajar en una oficina sea mejor ir siempre con traje gris y cara de palo.

Pues tal vez lo mismo podría suceder en el aula. Ya sé que el problema del excesivo número de alumnos por clase haría imposible ese modelo, pero ese es otro problema. Me refiero a que si un alumno pudiera tener las mismas comodidades en la clase que en su casa, tal vez tendríamos mejores resultados.

Me he acordado de este tema porque cuando comencé la universidad me sorprendía que algunos compañeros llevaran una botella de agua o incluso una lata de refresco al aula. A mi en la vida se me habría ocurrido, nunca me lo había permitido en el colegio o instituto, pero al parecer no a todo el mundo le han educado así. Y mira tú por donde que los alumnos que llevaban la botella de agua e incluso picaban cacahuetes o lacasitos durante la explicación, a final de curso fueron los que mejores notas habían sacado.

Claro, para el que está escuchando una clase a las 14:00h de un viernes, la mitad de su cerebro le está gritando: – Tengo hambre! Pero si reduces esas distracciones con el simple hecho de poder beber o picar algo en el aula, tendrás la concentración absoluta del alumnado.

Cuando viajé a Estocolmo hace años me pasé por la facultad de magisterio (su equivalente) y pedí información sobre cómo formaban allí a los profesores de educación física. Pude visitar algunas aulas y en todas las mesas había una botella de agua o refresco.

Cuando le pregunté sobre el tema me contestaron que no había ningún argumento pedagógico para que tener a 30 personas en un aula sin bebida, comida o aseo, sea más productivo.

Y es cierto! En el aula se tiene al alumnado sin líquidos ni alimentos ricos en glucosa. Ambos alimentos son esenciales para manter al cerebro al 100% de su rendimiento.

Acabo de encontrar una foto de una facultad alemana y mirad el aspecto que tiene:

Buen ambiente en claseEn este caso es una foto un poco de cachondeo, hecha supuestamente por el propio profesor, que presume de estar visitando blogs de humor en su iPad mientras sus alumnos se examinan. Presta atención a las mesas, en todas hay botellas de agua o refresco.

Te imaginas algo así en España? Has tenido esa experiencia en el instituto? Imagino que aquí si dieran esta permisividad, en 4 días además de tener botellas de kalimotxo habría un jamón colgado del perchero, el cubo de aceitunas, kilos de cáscaras de pipas por el suelo y hasta un contenedor de recogida de vidrio, lleno hasta arriba de botellas de alcohol.

Pero eso son suposiciones, tal vez nuestro carácter latino se pueda “domesticar” y hacer ver que beber y comer no es dañino para el alumno mientras está en clase.O no me dirás que tú mientras estás bicheando en internet no sueles beber algo o comer algún bocata? Y qué? Eso te impide prestar atención a lo que estás haciendo? Al contrario, te ayuda a pasar más horas concentrado delante de la pantalla.

Otra idea para luchar contra el fracaso escolar.

Actualizo

Acabo de encontrar otro ejemplo de permisividad con el tema de comer y beber en clase. Se trata de la prestigiosa Universidad de Stanford donde puedes encontrar habitualmente este aspecto. Gente comiendo pizza y hasta pollo al curry. Lo cuenta con mucha gracia esta chica que estudia en esa universidad.