La oleada de nuevos famosetes que se unen a la comunidad de usuarios de Twitter está tocando techo. El que no se abre un perfil para promocionar su próxima película lo hace para darse autobombo con el nuevo disco que está grabando, el programa de tv que está a punto de estrenar… Siempre nos quieren vender la burra.

Y claro, luego pasa lo que pasa, que se creen (todavía) que Twitter es como la televisión, donde ellos pueden decir lo que quieran y nadie les rebate en directo. No, en Twitter hay que medir mucho lo que se escribe porque la respuesta puede ser imprevisible, que se lo pregunten a Bisbal o Alejandro Sanz. De hecho hoy mismo el presentador Jordi González, maestro de programas del corazón, ha tenido otro minuto de gloria al insultar a una chica que tildó de telebasura su programa (Pero si es pura definición de diccionario!!!). No, no voy a defender ni a uno ni a otro porque si a mi me dice alguien que mi trabajo es una basura, seguramente respondería de la misma manera que Jordi González. El problema es que yo no soy famoso, no tengo su repercusión mediática y no tengo, por tanto, que pensar con calma lo que pueda escribir en Twitter.

Pero bueno, al fin y al cabo, lo bueno de Twitter es eso, los mensajes escritos de forma espontánea. Ahí es donde se quitan la careta que tienen a modo de personaje público y dejan ver cómo es de verdad la “persona” que hay detrás. En el caso de Jordi González ya vemos que es un tipo sensato, que en un tuit insultó y en el siguiente pidió disculpas (aunque curiosamente esas disculpas no fueron tan retuiteadas como el insulto). Pero te imaginas lo que habría sido tener en Twitter a otros personajes controvertidos que ya han fallecido?

Por ejemplo Jesús Gil y Gil usando Twitter? Si ya soltaba disparates en la tele, imagínate lo que podría llegar a contar en twitter, cuando estaba en el jacuzzi rodeado de jamonas o a lomos de su amadísimo Imperioso. Y qué pasará el día que Belén Estéban y demás carroña humana descubran el poder que pueden tener con una herramienta como twitter?

Hay una ventaja. Nadie te obliga a seguir a un famosete en Twitter, de hecho el 99% de usuarios son más interesantes que lo que cuente un famoso en Twitter. Pero claro, eso no lo entienden los usuarios que acaban de llegar. Todos buscan una guía de los mejores tuiteros y claro, asocian que tener muchos followers significa que son “importantes”. Es la misma falacia que decir que los blogs más leídos son los mejores blogs.

Se convertirá Twitter en una especie de telebasura, donde los aspirantes a famosos, en lugar de buscar exclusivas en revistas, lo que busquen sean Trend Topics y así estar en el timeline de todo el mundo? Cómo era aquello de que lo importante es que hablen de uno, da igual si bien o mal. Pues tal vez por ahí vaya la cosa, no?

Estoy seguro que Jordi González hoy estará flipando con la que se ha liado en torno a su “delicada” respuesta:

Jordi Gonzalez la lía en twitterPero nadie conseguirá ponerle nervioso a base de RTs. Es un veterano en esto de lidiar entre insultos e improperios. Es más, no se me ocurriría en la vida meterme en jaleos con una persona así porque estoy seguro que saldría escaldado. Recuerda aquello de que nunca discutas con un imbécil, te acabará llevando a su terreno y allí es el rey.

Imagina que Twitter se convierte en una atracción de los consumidores de telebasura, se vuelcan todos en la red para poder leer lo que publica su famoso favorito. Le bombardearán a diario con sus elogios y piropos, RT hasta la saciedad los mensajes más divertidos, babearán el teclado soñando con que un día, tal vez un día, esa zorra teñida que un día se cepilló al cuñado de un famoso, les haga un reply. Ese momento, justo en ese momento, os juro que salgo por la puerta y desenchufo Twitter. Lo juro.