El tema de la pornografía infantil se convierte en constante tema de discusión en internet. En estos casos hay tres maneras de reaccionar cuando alguien avisa de haber encontrado material delictivo.

Denunciar los delitos en internet no es fácil

Unos prefieren hacer oídos sordos y dejarlo todo “en manos de las autoridades”. Es la actitud más habitual pero no por ello la mejor ni la más ética. Sabemos que las autoridades tiene limitaciones territoriales y hay paraísos para los delincuentes donde la ley no les puede alcanzar. Pero siempre hay una empresa “legal y seria” que al final es la que ofrece la ventana al mundo desde donde seguir delinquiendo. Es a ellas a las que hay que pedir cuentas y exigir el escrupuloso cumplimiento de la ley vigente.

Otros deciden hacer público este material, mostrando la basura pedófila que hay en internet. El usuario más popular que decidió tomar esta vía es Marcelino Madrigal, cuyo estoicismo ha logrado llevar el tema hasta el Parlamento de Madrid. Pero incluso esta actitud tiene sus inconvenientes, sobre todo a la hora de compartir enlaces de contenido ilegal.

A nadie le gusta ver estas fotos con pornografía infantil, por muy pixelada que esté, pero el pundo importante y delicado (muy delicado) es que cuando visitamos esos enlaces pedófilos siempre quedan las imágenes en la carpeta de archivos temporales de internet, a parte de los enlaces en el historial de navegación. Por tanto, está bien que se denuncie el material, pero los enlaces deberían remitirse exclusivamente a las fuerzas y cuerpos de seguridad.

No obstante, me parece bien que Madrigal en su blog publique posts explicando la situación y muestre (pixelado) el material que encuentra. Es la forma más rápida de concienciar al personal, pero ojo Marcelino, que todo el mundo cambiaba de canal cuando en el Telediario salían los negritos con la boca llena de moscas.

Lo mismo está sucediendo con los enlaces que denuncias, que la gente ya sabe que es material muy desagradable y prefiere no tenerlos en su timeline de twitter.

Y la tercera actitud, la más despreciable y cínica, es criticar al que opta por denunciar la situación. Es la actitud más habitual en los pseudogurús de twitter, los que eyaculan hablando maravillas de las redes sociales pero que no aceptan que un Pepito Grillo denuncie lo que sucede en esas mismas redes.

Los hay todavía más energúmenos, son los que exigen un comportamiento formal a los denunciantes pero no hace ni el más mínimo comentario sobre la empresa que lo permite. Es en esos momentos cuando uno piensa mal, cuando te vienen a la cabeza los posibles intereses comerciales (vil metal).

Por qué tenemos que soportar a los gurulollas hablando de las maravillas que hay en internet pero ninguno se atreve a señalar a las grandes empresas responsables de tales fechorías? Tienen miedo a dejar de ser invitados a sus conferencias 2.0?

Pero es que mira tú por donde, estos últimos suelen ser los más duros y críticos con los denunciantes. Es como si criticaran a esta panda de “destructores” del Sueño 2.0, que sólo buscan destruir nuestro paraiso de vidas paralelas a la realidad 1.0 (ya sabes, la de los atascos, las hipotecas, los robos a punta de navaja, etc).

En fin, es más de lo mismo. Unos denuncian, otros se hacen los sordos, y los que tienen más poder mediático no están dispuestos a sacrificar parte de su tiempo en los medios para denunciar actos ilegales permitidos por las mismas empresas que luego a ellos les contratan para dar conferencias.

Para terminar quiero mostrar mi apoyo a Marcelino Madrigal (una vez más) que está sufriendo todo tipo de críticas por su actitud valiente de denunciar a la mismísima Microsoft. Por segunda vez consecutiva le han banneado su cuenta en Twitter y por el mismo motivo: enlazar páginas de Windows Live con contenido pedófilo. Así que ya ves, matan al mensajero pero nadie exige a Microsoft que regule y controle el contenido disponible en Windows Live.

Tremendo país.