Acaba de salir adelante la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña y parece que el ambiente comienza a caldearse más de la cuenta.

Lo curioso es que no se a qué lado del Ebro están más cabreados con la sentencia del Constitucional. Los anticatalanistas piensan que esto es poco menos que una independencia encubierta. Los nacionalistas se indignan porque recorten un estatuto votado por la ciudadanía y refrendado en el parlamento.

Los ciudadanos suele pasar mucho de este tipo de decisiones legales/políticas, pero tal vez en este caso estemos ante una excepción. Que un tribunal esté 4 años debatiendo sobre la constitucionalidad de un estatuto de autonomía, me parece una falta de respeto a esa comunidad, a sus ciudadanos y sus instituciones. Más si cabe cuando ha sido votado en un referendum y por las Cortes Generales.

Personalmente me encuentro en un intersección moral. Por un lado entiendo el malestar “españolista” y por otro comprendo los intereses “catalanistas”. Lo que si tengo claro es que para tener una opinión negativa primero hay que informarse de primera mano y no viendo un documental de Telemadrid. Yo llevo 5 años viviendo en Cataluña y claro que me he hecho una idea de la realidad actual tanto a nivel de lenguas, intereses políticos y demás.

Hay muchas Cataluñas dentro de Cataluña. Hay catalanes que se preocupan de levantarse cada día a las 6 de la mañana, coger el tren para ir a Barcelona a trabajar, volver a casa a media tarde, jugar un rato con sus hijos, cenar y dormir. Esta gente son los que levantan cada día su tierra a base de trabajo y sacrificio. La política le suena lejana y ajena. No tiene prejuicios, usa la lengua que quiere en cada momento, no se indigna porque alguien le responda en la otra lengua común. No se siente vigilado ni oprimido y eso que no saben que viven en una diglosia (venga, ahora lo buscas en la wikipedia, que yo ya lo sé gracias a @afontcu).

Pero también hay catalanes muy sensibles con su nacionalismo. No les envidio nada en absoluto, debe ser terrible vivir rodeado de todo lo que odias. Que tu vecino lleve 30 años viviendo en Cataluña y siga sin hablar en catalán, que el pakistaní de la esquina rotule la fruta sólo en castellano, que el taxista no te entienda si le das las indicaciones en tu lengua materna… Debe ser muy jodido. Ponte un momento en su lugar.

Y el tema de las selecciones deportivas catalanas, qué? La polémica que hay siempre que se saca el tema de formar una Selección de fútbol de Cataluña… Pero lo curioso es que sólo se enciende la llama de la polémica cuando hablamos de fútbol. Por qué en otros deportes no hay tanta polémica? Sabías que la Selección de Cataluña de Hockey Patines acaba de ganar la Copa América? Si, has leído bien. La Federación Catalana de Hockey Patín está reconocida por la Confederación Sudamericana y pueden participar en torneos internacionales.

Por si no lo sabías hay 15 selecciones catalanas oficiales a nivel internacional: fútbol-sala, corfbol, pitch&putt, fútbol-australiano, fisioculturismo, taekwondo, twirling, kickboxing, kárate, icestock, raquetball, carreras de montaña, esquí de montaña, escalada y bolos. Por qué en la Selección nacional de Cataluña de Bolos es menos desafiante politicamente hablando, que la de Fútbol?

En la Olimpiada Popular que debía celebrarse en Barcelona en 1936, con el apoyo del gobierno de la Segunda República Española, estaba prevista la participación simultánea de los equipos de Cataluña, País Vasco, Galicia y España, como cuatro delegaciones diferentes. Estas olimpíadas no llegaron a celebrarse ya que el mismo día de su prevista inauguración, el 18 de julio de 1936, estalló el inicio de la Guerra Civil Española.

Pero lo mismo les puedo decir a los nacionalistas que atacan a todo lo que huela a españolismo en el deporte. Me parece de catetos alegrarse de la derrota de la Selección Española, sobre todo porque está llena de jugadores catalanes. Los que argumentan que “su selección nacional” no tiene derecho a jugar el Mundial y por eso no apoyan la roja, sólo les puedo decir que lamento mucho su frustración. Pero si empezamos así tal vez habría que llegar hasta las selecciones nacionales de mi pueblo. Yo también quiero tener derecho a ver a la Selección Nacional de Argentona disputar el Mundial de fútbol, enfrentándose a la Selección Nacional de Cataluña, la Española, la de Vic, de Manresa, de Sant Feliú de Guixols, etc.

Si hubiera una Selección Europea dejaríamos de apoyarla por el simple hecho de que la española ya no tuviera representación? Claro, seguro que hay gente pa’tó, pero sería cuestión de tiempo de hacerla nuestra.

Por eso digo lo de vivir rodeado de todo lo que odias. En época de Mundial de Fútbol ver a los niños con la camiseta de España, jugando con balones con los colores de la bandera española, intercambiándose cromos con la bandera española…

No veo una solución lógica ni fácil a este problema. Las posiciones están enfrentadas, distantes, beligerantes y sin visos de llegar a ningún acuerdo.