Horrorosas las primeras 24h que he pasado con el iPad en mis manos. He pasado por todas los estados de ánimo, desde la euforia inicial al tener el iPad en mis manos, hasta la mayor de las angustias cuando se quedó colgado y sin responder a los botones.

Primero os dejo las fotos del unboxing que hicimos @Mistica y yo. Tengo que decir que el iPad estaba en casa desde la mañana y me esperó a que llegara de trabajar para abrirlo juntos. A eso se le llama Romanticismo Geek 🙂

[flickr album=72157624029664377 num=30 size=Thumbnail]

Una vez abierto el iPad y hacernos algunas fotos con cara de tontos al tenerlo por primera vez en las manos, pasamos a activarlo. Para ello hay que conectarlo al ordenador y abrir iTunes 9.1.1 con el que podremos instalar aplicaciones desde la Apple Store, copiar nuestra música, pasar fotos, capítulos de series, etc.

Después estuvimos instalando todas las aplicaciones gratuitas que fuimos encontrando en la Apple Store, hay tanto donde elegir que no sabes por donde empezar. Eso si, la primera que instalé no era una aplicación para iPad, sino para iPhone, así que ya te imaginas la sorpresa que me llevé al abrirla y ver que ocupaba sólo un trozo pequeño en el centro de la pantalla (lo que mide un iPhone). Así que lo siguiente fue eliminar la aplicación y buscar su versión para iPad.

Considero un error que cuando buscas aplicaciones para iPad te aparecen tanto las del iPod, iPhone e iPad. Es fácil que los usuarios novatos se equivoquen si no se fijan en la versión que han elegido para instalar.

Una vez le metes todas las instalaciones que se te ocurran llega el momento de probarlas. Que si, que hay miles, pero la mayoría sirven para chorradas así que hay saber elegir muy bien en cuales te gastas la pasta. Porque hay gratuitas, pero sin duda las mejores son de pago (como todo en esta vida, amigos).

Así que después de varias horas de uso y cuando la familia ya estaba durmiendo, aquí estoy yo, dispuesto a “toquetear” un poco más el iPad, a ver hasta donde podía llegar. Visitando un par de foros me entero de que se le puede hacer “jailbreak” al iPad (liberar para poder instalar aplicaciones ajenas a Apple) como ya se le hace al iPhone. Es tan sencillo como bajar el programa Spirit, conectas el iPad al ordenador y pulsar en la aplicación Spirit. Ya está, ya puedes instalar las aplicaciones que te bajes por la cara.

Dicho y hecho, ya tengo el iPad “jailbreakeado” (liberado, para entendernos) me dedico a buscar aplicaciones de pago para instalar por todo el morro. Primero leo que hay que instalar una aplicación que te permite hacer eso, se llama Appsync o algo así. Me bajo una versión para el S.O. 3.1.3 pero el iPad trae el 3.2, así que ya te imaginas qué pasó. Cuelgue del iPad, se apaga, intento reiniciarlo pero se queda en la pantalla donde aparece la manzana de Apple. De ahí no pasa.

Temblores, escalofríos, sudor muy frío recorre mi espalda y mientras mi familia duerme tranquila. Pero a mi me empieza a doler la barriga por los nervios. Creo que acabo de cargarme el iPad después de sólo 3 horas de uso. Eso es un record mundial de torpeza tecnológica, no?

Esta tarde al volver de trabajar (ya te imaginas que mi cabeza ha estado todo el día en la trastada que había hecho con el iPad) lo primero que hice fue llamar al Servicio Técnico de Apple (902 151 992) que por cierto funciona muy bien. Me explicaron que se podía solucionar restaurando el S.O. desde iTunes.

Si se te bloquea el iPad puedes probar 2 soluciones:

Pulsa el botón de encendido + botón menú durante 10 segundos. Se reiniciará el iPad haciendo un hardreset y en muchos casos se soluciona el bloqueo del aparato.

Pulsa el botón menú durante 10 segundos, sin soltar conecta el iPad al ordenador teniendo cerrado iTunes. Verás que se abre iTunes reconociendo al iPad y ofreciéndote la posibilidad de restaurar el software del iPad tal y como venía de fábrica. Con eso solucionas el bloqueo del iPad (como el mío) y si tienes un backup del iPad en un momento podrás restaurarlo a su estado anterior al bloqueo.

Así que ya ves lo importante que es tener siempre una copia de seguridad del iPad guardada en iTunes. Te salvará de perder las aplicaciones, fotos, música y demás cositas que tengas guardado en el iPad.

Después del susto que me he llevado haciéndole el jailbreak he pensado los beneficios que me aporta esta opción frente a la posibilidad de que me joda el iPad y pierda 479€. Mi conclusión es que no “liberaré” el iPad hasta que salga la próxima versión del S.O. 4.0. Mientras tanto iré aprendiendo a sacarle todo el jugo al iPad tal y como está ahora, pagando por las aplicaciones que me interesen.

Es cuestión de hacer números. Te arriesgas a perder 479€ toqueteando el iPad frente al dinero que te ahorrarás en aplicaciones de pago. Te imaginas cuantas aplicaciones tendrías que instalarte para compensar ese riesgo? Pues viendo el precio medio en la Apple Store hablamos de 100 aplicaciones de pago instaladas gratis para compensar el riesgo de perder el iPad. Te compensa? A mi, después de este susto, desde luego que no.

Por lo demás, el iPad es una pasada, es lo siguiente en la escala evolutiva después del portátil. Es tener internet en tus manos desde el sofá, en la sala de espera del médico, mientras estás viajando en metro… Sin necesidad de teclado físico, ni ratón, ni cables. Tiene tantas posibilidades que ahora entiendo lo importante que será de cara al futuro.

Si me preguntas si te recomiendo su compra, pues seré sincero: como segundo ordenador de casa es perfecto. Cambiar un portátil por un iPad como único equipo es todavía muy prematuro. El precio está realmente ajustado si lo comparas con lo que vale hoy un lector de eBooks (superan los 300€) y sus posibilidades de explotación son infinitas.

Creo que el próximo S.O. traerá la posibilidad de multitarea, algo necesario en un equipo tan potente como el iPad y que quizás hasta ahora no era necesario en el iPhone. Con esa futura función será un equipo insuperable.

Ahora os dejo que me voy a trastear un rato con el iPad 😛