Este tipo de eventos sólo pueden suceder en alguna universidad americana, donde el pique entre fraternidades llega a alcanzar límites insospechados.

En esta ocasión se trata de un partido de Balón-Prisionero (también conocido como el quemado, el delegado, el matador, balón tiro, las naciones o brilé), donde participan 1200 jugadores, repartidos entre el equipo verde y el equipo amarillo.

El objetivo es lanzar la pelota a los adversarios, ya que cuando un participante es tocado por la misma debe salir del campo de juego. Gana el equipo que logre sacar del campo a todos sus adversarios. Los movimientos de los jugadores se limitan a su propio campo, no pudiendo traspasar la línea que los separa del campo rival. Este juego sirve para desarrollar movimientos rápidos, destreza, dominio del cuerpo y cooperación entre los miembros del equipo.

Lo mejor del evento son las tomas cenitales y el montaje del video, mucho más espectacular que el resultado final, porque ahí no hay manera de controlar a quién han eliminado y a quién no (pero mola verlo a cámara rápida y observar esas oleadas humanas disparando cientos de pelotas):