El Curb-Mining es un término inventado por los anglosajones (en UK le llaman kerb-mining) para definir lo que viene siendo encontrar muebles y obras de arte abandonadas en la basura. En mi familia de siempre le hemos llamado “el almacén”, y más de uno de mis primos amuebló su primer piso con muebles que alguien había dejado junto al contenedor pese a estar en perfecto estado (maldito consumismo).

El caso es que un diseñador de muebles del Soho de Nueva York decidió llevar a cabo un estudio de mercado de lo más peculiar. Contrató a la agencia Blue Dot para llevar a cabo “The Real Good Experiment“. Repartieron 25 sillas por toda Nueva York, prepararon un sistema de geoposicionamiento que ocultaron en algunas de las sillas, repartieron un equipo de seguimiento que se encargaría de captar al “ladrón” en pleno acto y luego, con ayuda del localizador, visitarle en su casa y entrevistarle para saber por qué se llevó la silla, si le gustó el diseño, si le resultó cómoda, si la van a seguir usando, etc.

Ya sé que hay maneras mucho más baratas y eficientes para hacer un estudio de mercado sobre los gustos de decoración del barrio donde tienes tu tienda. Pero ya sabes que en yankilandia si hay algo que se puede hacer de forma espectacular y que llame mucho la atención, lo harán sin ninguna duda.

De hecho, aquí tienes la prueba, que yo estoy hablando de un experimento hecho con 4-5 sillas y sólo por la forma tan curiosa de plantear el tema.

A ver si va a ser verdad que la imaginación ayuda a vender?

Vía | The Presurfer