Te has parado a pensar en que el próximo 31 de diciembre será el final de una década? Sin darnos apenas cuenta hemos consumido los primeros 10 años del s.XXI y sabes una cosa? Que esos años no volverán.

Estos días estoy haciendo un mapa mental de todas las cosas que he vivido en los últimos 10 años, donde estaba entonces, donde estoy ahora, cómo vivía antes y cómo lo hago tantos años después.

Personalmente ha sido una de las décadas más ajetreadas, con un cambio de residencia a 1.000kms de distancia, cambio de estado civil, cambio de trabajo, cambio de amigos, cambio de gustos y aficiones…

Mis primeros 10 años pasaron muy lentos, creo que hay poca gente que haya sido plenamente feliz en su infancia y de hecho desconfío de la gente que dice haberlo sido plenamente. En esos años formas tu personalidad, eliges a tus amigos, descubres tus aficiones, compruebas si tienes habilidades especiales para el arte o los deportes. Lo que ya no hayas descubierto con 10 años no merece la pena ser explotado. Si a esa edad no aprendes a tocar un instrumento ya nunca sabrás tocarlo bien.

Los siguientes 10 años son horribles, un desastre hormonal que te mezcla la afición por las chicas, los “toqueteos” nocturnos, la obligación de estudiar y la angustia por elegir qué ser “de mayor”. No sé quién fue el mamón que se le ocurrió mezclar en la misma década cosas tan diferentes e incompatibles.

Cuando los chicos estamos todo el día salidos y babeamos por un par de tetas es cuando el sistema nos pide que estemos centrados, que estudiemos mucho para sacar nota y poder hacer la carrera que más nos guste. Carrera? Qué carajo dices? Si yo lo que quiero es salir con Mari Loli y poder sobarle un rato en la discoteca!!!

Nada, que nos quieren joder el resto de nuestra vida, porque esa década que para algunos supone alcanzar una posición en la sociedad, para otros es una trinchera de la que cuesta salir con vida. Si sumas la obsesión con las chicas, los complejos con tu físico, lo pesados que se ponen tus padres con los estudios, la obligación de elegir tu futuro cuando todavía no conoces nada de la vida… Que alguien pare este tren que me quiero bajar!!!

Total, que cuando te das cuenta te metes en la tercera década de tu vida, eres un veinteañero que quizás está estudiando, que has probado el mercado laboral (y descubriste que sabe a mierda), que seguramente estará ordenando el caos heredado de la década anterior.

Con un poco de suerte es la década donde acabas de definir qué y quién quieres ser. Trascurre un poco más despacio que la anterior y te da tiempo para acabar los estudios, rectificar y cambiar de especialidad antes de que sea demasiado tarde, encontrar una compañera sentimental, diferenciar entre colegas y amigos…

No puedo decir que haya sido mi década favorita, de hecho a mi me pasó volando y no me arrepiento. El caos era tan grande desde la década anterior que poco tenía que hacer para rectificar los errores heredados.

Así que damos un salto y nos encontramos en la siguiente década, la que estrené hace 2 años y que parece que se está convirtiendo en la mejor de mi vida (y dicen que la siguiente es todavía mejor). En la cuarta década de tu vida eres parte de la sociedad, tienes trabajo, pagas impuestos, tienes familia, coche y perro. Por supuesto que puedes seguir sin coche, sin perro y sin pagar impuestos, pero creo que deberías ponerte las pilas porque eso ya es cosa del pasado.

No sé qué me deparará la próxima década que comenzaremos en el 2.010. Si sé que si la salud me lo permite veré crecer a mi hija, veré morir a algún familiar, haré míos los problemas de mi hija… En lo personal creo que se estancará un poco todo, se asentarán las cosas buenas y te adaptarás a las no tan buenas.

Tampoco me imagino cómo será la tecnología dentro de 10 años, sobre todo pensando que hace poco pagábamos por horas de conexión a internet y ahora lo llevo en el bolsillo pagando 9€/mes. Pero sinceramente, no me importa un pimiento. He comenzado una fase de desaprendizaje que me llevará a los 40 con menos conocimiento de todo lo que ahora creo saber (y no me importa).

Se acaba la fase de aprendizaje personal para dedicarte a la enseñanza de los que vienen detrás de ti. Intentaré aprovechar mis años de universidad para educar a mi hija según los estilos de enseñanza que estudié en magisterio (bueno, estudiar lo que se dice estudiar…). El proyecto me parece tan interesante que me quita las ganas de seguir cultivándome como hasta ahora. Intentaré crearme hábitos de lectura y alejarme poco a poco de internet, o al menos de los hábitos absurdos que tengo ahora como revisar los rss de los cientos de blogs a los que estoy suscrito. Tanto eco y ruido no me aportan nada y me quitan mucho tiempo que ahora podré dedicar a mi familia.

Si de 0 a 10 lo más importante que tienes cabe en una caja de zapatos, de 10 a 20 cabe en una mochila, de 20 a 30 cabe en una maleta, espero que de 30 a 40 lo más importante quepa en un sofá de 3 plazas: mi familia.