La semana pasada, antes del partido de fútbol entre el Rayo Vallecano y el Betis, una panda de hijosdeputa que se auto proclaman “la mejor afición de España” y que otros llamamos Supporters Sur (los radicales del Betis), lanzaron piedras contra los aficionados del Rayo y acabaron hiriendo a un chico de 10 años que pasaba por allí.

Una vez más, esta panda de cabestros que ni les gusta el fútbol ni sienten los colores ni respetan la imagen de un club centenario, que sólo van al fútbol a ponerse ciegos de grifa y lanzar insultos racistas durante dos horas los domingos por la tarde, dejaron su huella a modo de tarjeta de presentación.

Por supuesto los periodistas deportivos de Madrid (alias los cerdos con micrófono) tiraron de tópicos centralistas y generalizaron al meter en el mismo saco a toda la afición del Betis, la 6ª más numerosa de España después del último estudio del CIS.

La respuesta no se ha hecho esperar, pero no ha sido el club (allí no tienen reflejos ni actitud ni nada, sólo saben insultar y seguir chupándole lo que haya que chuparle a Lopera para vivir del cuento), ha sido el foro Betisweb (del que soy usuario desde hace años) el que se ha movido para recoger una cuestación popular para comprarle un obsequio al pobre chico y lavar así la imagen de la afición bética.

Lo que más me jode es que el club haya reaccionado a rebufo de Betisweb, que no hayan sabido predicar con el ejemplo.

Creo que esta acción que para muchos puede ser una simple (y tonta) anécdota, creo que es un ejemplo de cómo se educa en valores desde un club de fútbol.

Si un chaval de 8 años conoce esta historia sólo hasta la mitad, se queda con el mensaje de que ir al fútbol es peligroso y que cualquier loco que dice ser bético como él, le puede abrir una ceja de una pedrada. Si el club, la misma tarde del partido que fue cuando salió la noticia en los medios, hubiera sacado un comunicado de prensa rechazando la acción e invitando al chaval a ver un partido del Betis con su familia, eso si que le habría llenado de orgullo al joven aficionado del Betis y al día siguiente podría presumir en su clase de la categoría y el saber estar de su equipo.

Cómo pretendemos los padres educar en valores si cuando se sientan delante de la tele, navegan por la red o salen a la calle, los únicos valores que conocen son el abuso de poder, la falta de respeto, la injusticia, la impunidad de los delincuentes, el reconocimiento social de los vagos y maleantes… Y tú como un gilipollas cuidando todo el día tu vocabulario y tus formas para que tu hijo te tome como ejemplo a imitar.

Y el problema es que no hay ninguna solución. No puedes irte a vivir a una isla desierta donde no haya hijosdeputas que no respetan tus valores y tu forma de vida. Tienes que salir a la calle y convivir (o sobrevivir) con el que te quita el sitio de aparcamiento aunque tú lo encontraste primero, con el que casi te atropella en el paso de peatones porque quiere llegar 20 segundos antes a casa a ver Sálvame, con el que se cuela en el cine, el que entra al fútbol sin pagar entrada y encima se sienta delante de ti sin dejar que veas el partido, con el que está a la que salta para robarte algo que dejes sobre un banco, el que cuando quitas el ojo de la bici ya no la vuelves a ver ni en fotos…

En estos casos hay varias formas de reaccionar:

  • A la americana, sacando una escopeta y liándose a tiros.
  • Agachando la cabeza, resignación, paciencia y seguir como si nada, aceptando el capón en el cogote con cara de “aquí no ha pasado nada”.
  • Haciéndote el machito, con lo que te juegas a que te partan la cara delante de tu familia (menudo recuerdo para tus hijos ver a su padre siendo apaleado por cuatro niñatos ciegos de porros).

Hagas lo que hagas irá en contra de los valores que quieres transmitir a tus hijos, difícil nos lo ponen esta panda de cabrones…