Es espectacular la coreografía realizada por estos 63 bailarines (creo que son sordomudos) durante los Summer Deaflympics que este año se han celebrado en Taipei.

En estos casos siempre tiene doble mérito por hacerlo sin tener de referencia la música, que es una herramienta perfecta para sincronizar los movimientos. Como siempre, el realizador fue el único que falló en la actuación, si fuera uno de los responsables de la coreografía estaría muy enfadado por los planos absurdos que buscó el realizador, en lugar de centrarse en un plano frontal donde se apreciaba mejor la simetría de los movimientos (qué puñetas tiene de interesante un plano donde se vea de espaldas a una de las coordinadoras vestida de blanco…).