Cuando digo que todo el mundo tiene un precio no me limito a decir que todo el mundo se dejaría comprar con dinero.

Leyendo la noticia de la liberación de un político colombiano que pasó secuestrado más de 8 años por las FARC, descubrí que le ayudó en su fuga un guerrillero que desertó de las FARC.

Por un momento me puse a pensar en la vida que había llevado este guerrillero, que había sacrificado sus mejores años de juventud en pro de unos ideales que con el tiempo ha descubierto que estaban equivocados. Viviendo en condiciones deprorables, siempre huyendo y con la sensación de que en cualquier momento una bala acabaría con tu vida.

Y ahora va y decide desertar de las FARC y largarse a vivir a Francia. De hecho fue un trato de favor que ofreció el gobierno de Colombia: a quien deserte le ofrecemos una recompensa y la posibilidad de vivir libremente en el extranjero.

Me gustaría estar en la cabeza de un guerrillero que se encuentra en esta situación donde tiene que elegir entre seguir defendiendo sus ideales o mejor aceptar la recompensa y comenzar una vida nueva lejos de su país. En el caso de Isaza eligió emprender una vida nueva y hay que respetar su decisión, pero deja claro que él al menos si tenía un precio: una recompensa y una nueva oportunidad de llevar una vida digna.

Ahora si reflexionas un poco sobre esta cuestión, no siempre nos vendemos por dinero, muchas veces lo hacemos por motivos alejados del dinero (aunque en el fondo todos desembocan en lo monetario). Quién no se ha vendido a una chica guapa alguna vez? Quién no se ha vendido traicionando a un compañero de trabajo a cambio de mantener su empleo? Quién no se ha vendido cuando alcanza un puesto de importancia?

Yo tengo claro que mi moral no es a prueba de balas y soy débil como el que más, pero si que me gusta dormir tranquilo por las noches y procuro siempre tomar decisiones que no rompan mis esquemas mentales, rara vez acepto una decisión que entre en conflicto directo con mis valores como persona.

He tenido experiencias personales donde he visto como todos los que me rodeaban se iban vendiendo y sólo aguantaba yo como “reserva moral de occidente”. Con los años he aprendido cuando hay que aguantar estoicamente y cuando venderse en la opción más “saludable” para todos.

Tengo claro que si yo estuviera en la piel del guerrillero de nuestra historia habría aceptado también la recompensa y la promesa de iniciar una nueva vida en Francia (o donde sea). Quien piensa que nunca traicionará sus ideales es un hipócrita, porque nuestros ideales van cambiando con los años, ya conoces el viejo dicho de que “el que a los 20 no es de izquierda y a los 50 de derechas, no tiene ni pies ni cabeza”.

Lo que ahora puedes defender a muerte, dentro de unos años pueden hacerte reír por lo absurdo del planteamiento (sólo hay que ver a las fans de los cantantes, que darían su vida por un mindundi al que nadie recordará dentro de 10 años).

Ahora te toca a ti contestar a unas preguntas:

  • ¿Cuando fue la primera vez que sentiste que te estabas vendiendo?
  • ¿Has vendido a un buen amigo?
  • ¿Crees que te han vendido en alguna ocasión?
  • ¿Ves mal que la gente se venda?
  • ¿Sólo te venderías por dinero o aceptarías otros incentivos?