Como en cada mes de enero toca negociar el aumento de sueldo con el jefe. En esta ocasión han sido muy justos y me han vuelto a subir el sueldo más o menos lo que creo que me merecía, pero todavía espero mucho más…

El título del post habla de profesiones polivalentes y me refiero a personas que estudian una carrera universitaria determinada y luego pueden trabajar en mil sitios diferentes. Son lo más parecido a una navaja suiza, valen para todo.

Éste tipo de profesiones son los abogados y los periodistas (y que no se me enfade ninguno):

Puedo ponerte mil ejemplos de profesiones que son desempeñadas por abogados: letrados, managers, cajeros de banco, contertulio… Hasta presidente del Gobierno. Imagino que muchos de ellos se dan cuenta que han estudiado una carrera que sirve para mentir, que cualquier sentencia puede darse la vuelta para justificar lo injustificable y mucha gente se sentirá defraudada de la abogacía, por eso prefieren probar en otros sectores laborales.

Los periodistas son caso a parte, valen para todo!!! Imagino que durante los años de facultad deben recibir formación en todos los campos. O eso parece cuando los escuchas opinar de física nuclear, arquitectura efímera, sistemas económicos, psicología evolutiva o agregación de polímeros… Muchos se atreven a corregir a los verdaderos expertos con la prepotencia que les caracteriza. Lo que más me gusta es cuando un periodista que sólo ha leído un artículo sobre el tema y le llega la hora de argumentar su opinión. Después de repetir 4 veces la misma frase cambiando la expresión, se inventan una pregunta para cambiar radicalmente el tema y salir del apuro sin quedar al descubierto.

Entiendo que un periodista está preparado para analizar la actualidad y diferenciar lo que es noticia de lo que no es más que una mera anécdota sin trascendencia. Hasta aquí todo normal, pero suele ocurrir que los periodistas dan un paso más allá y se convierten en “analizadores de la actualidad”, con opinión en todos los temas y cuya capacidad de análisis asusta a gente como yo.

Muchas veces escucho hablar a algún periodista cuando critica una noticia sobre economía y pienso cuantos libros sobre el tema habrá leído en su vida y si sabrá hacer su propia declaración de la Renta sin ayuda… Pero cuando hablan te hacen sentir un mediocre porque tú no eres capaz de entender ni el extracto del banco, mientras ellos serían capaces de discutir con Solbes las bondades del liberalismo económico frente al intervencionismo del estado (signifique lo que signifique eso).

También tenemos variantes de estas profesiones polivalentes, son los que realizan funciones de periodistas (como suele ocurrir con la mayoría de presentadores de TV) aunque la única vez que pisaron la facultad de ciencias de la información fue en la fiesta de la primavera. Muchos de ellos analizan la actualidad desde las tertulias radiofónicas con una rotundidad que cada vez que ofrecen su opinión sientan cátedra. Y mira por donde, da la casualidad que muchos de estos infiltrado son abogados, con lo que se cierra el círculo de profesionales polivalentes.

De hecho, si analizas el currículo de los tertulianos de nuestras radios la mayoría son abogados, periodistas y políticos retirados. También encuentras a periodistas que saben más de política que muchos políticos, los cuales saben más de derecho que muchos abogados que trabajan como periodistas. Vaya lío, no? Pero así es la realidad, me gustaría que alguna vez ofrecieran la titulación universitaria de Tertuliano televisivo-radiofónico, con la posibilidad de especializarse en política, deporte y gran hermano.

Escribo este post porque estuve analizando el perfil académico de mis compañeros de trabajo. Hay gente que abandonó los estudios con 16 años y ahora se pasan el día empujando un traspalé. También hay compañeros que con 28 años ya han acabado un doctorado en bioquímica y cuya tesis ha sido publicada en mil revistas especializadas.

A la hora de asignar sueldos lo lógico sería tener en cuenta cuantos años has invertido en tu formación y en función de ésto reconocer tus méritos. En cambio me encuentro que un mozo de almacén tiene el mismo sueldo que un compañero que ha hecho 2 carreras universitarias con sólo 25 años. Éso sería lo lógico en una sociedad donde se premie el buen comportamiento, donde se reconozca el esfuerzo y se castigue el conformismo, pero no es la sociedad donde vivimos.

El caso es que muchas veces me levanto pensando que me equivoqué de carrera universitaria, tenía que haber estudiado derecho o periodismo, ahora podría trabajar de cajero en el banco o en la estación del AVE esperando a que llegue algún famosillo y ponerle la alcachofa para grabarle durante 5 minutos mientras pasa un kilo de mis preguntas de perogrullo…

De verdad que me equivoqué de carrera? Pues va a ser que no…